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Sierra Espuña

Sierra Espuña. Mucho aire puro

enero 29, 2013 by admin No Comment

Vía La Verdad.

Dos rutas con los pequeños de la casa por el parque natural de Sierra Espuña, que estrena el certificado de turismo sostenible

Si busca oxígeno y paz contra el estrés y la rutina, Sierra Espuña es su destino. Este pulmón verde enclavado en el corazón de la Región, que acaba de estrenar el certificado europeo de turismo sostenible, ofrece una escapada cercana para desconectar de la monotonía. No hay mejor bálsamo. El parque natural (17.800 hectáreas, Barranco de Gebas incluido) cuenta con todos los encantos para disfrutar de la naturaleza en familia. Y con acceso directo desde la autovía del Mediterráneo. Desde Murcia, se entra a Alhama por la antigua carretera nacional; en la cuarta glorieta, todas adornadas con monumentales esculturas de los artistas murcianos Pepe Lucas, Muher, Francisco Almagro y Fernando de Retes, un cartel marca la indicación hacia el centro de la localidad. Hay que atravesar el núcleo urbano (a un lado el Ayuntamiento y al otro el parque de La Cubana) y seguir la carretera que conduce a Pliego y Mula, para desviarse a la izquierda al llegar a Los Molinos, un paraje con un cruce de acequias que marca el centro neurálgico del sistema de riego de las huertas de Alhama. Desde este punto, son nueve kilómetros de subida por una carretera estrecha hasta el centro de visitantes Ricardo Codorníu. Ya puede bajar la ventanilla del coche: aire puro por un tubo procedente de un mar de pinos de un verde limpio gracias a las lluvias del otoño.
El punto de información que lleva el nombre del ‘apóstol del árbol’ debe ser la primera parada. El centro (teléfono 968 431 430; abre de martes a domingo) cuenta con una sala didáctica para una primera toma de contacto antes de adentrarse en la sierra. A través de paneles y maquetas, el visitante descubre los recursos del parque natural; conoce cómo se gestó este espacio protegido y aprende a distinguir las especies de flora y fauna que después encontrará en el camino. Es aquí donde los monitores que atienden las instalaciones le ayudarán a la hora de buscar alternativas para llenar su tiempo libre en plena naturaleza.
La oferta es variada; pero si va con niños he aquí dos propuestas. La primera, una ruta circular que transcurre por las inmediaciones del centro de visitantes. Son poco más de 2,2 kilómetros, en pleno corazón del río Espuña. Siguiendo las marcas blancas y verdes que guían este sendero local, se pasa junto al monumento de Ricardo Codorníu Stárico (1846-1923), quien a finales del siglo XIX impulsó la reforestación de Sierra Espuña. El itinerario continúa después por la casa forestal de Huerta Espuña y la llamada senda del agua, paralela a un caño que abastece los cultivos. Antes de llegar a la zona recreativa de la Fuente del Hilo hay que pasar junto a la Casa de la Marina, cuyos mojones aparecen decorados con anclas de barco.

Senderistas cruzan el puente sobre el barranco de Leyva.:: Guillermo Carrión

Senderistas cruzan el puente sobre el barranco de Leyva.:: Guillermo Carrión

El otro paseo con los chavales se localiza a tres kilómetros en coche desde el centro de visitantes. Hay que seguir la carretera hasta el área recreativa de La Perdiz, unas antiguas casas de labranza, donde residían los agricultores y ganaderos que guardaban las fincas de este paraje, ahora reconvertidas en restaurante y alojamiento rural. También encontrará aseos públicos, zona de aparcamiento y un área de barbacoas y mesas. La ruta que estamos buscando se denomina Senda del Dinosaurio. Con este nombre, los niños no se resistirán a emprender la marcha. Si no encuentra el camino, pregunte en el restaurante, donde amablemente se lo indicarán.
El itinerario cubre una distancia de poco más de un kilómetro. Lleve calzado adecuando y mire donde pisa, porque las lluvias han dejado barro. La senda cuenta con señalización para saborear mejor el entorno. A medio camino hay un panel informativo en un mirador con unas vistas impresionantes del valle de Leyva. Unos metros más delante, aparece una mina de donde se extraía el agua que se filtra por la montaña y que se utilizaba para abastecer el antiguo sanatorio de tuberculosos (funcionó entre los años 1917 y 1962) y unas huertas plantadas de olivos.
Como guinda a la excursión, deberemos cruzar el barranco de Leyva por una pasarela de madera. Es en este punto donde se localiza una gran roca, en cuya parte inferior algunos han creído ver la huella de un dinosaurio. Si la localiza, no deje de hacerse una foto. Un buen recuerdo de una jornada especial en el ‘buque insignia’ de los parques naturales de la Región.

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